Publicidad

viernes, 28 de octubre de 2016

¡¡226 KM DE VIDA!! IRONMAN WORLD CHAMPIONSIP KONA (HAWAII) 2016

 Kona, 10 octubre, 2016 ( Autora: Alessia Bertolino)

Llego el día. Llego el mundial. El tiempo es algo tan relativo que a veces no consigo entender cómo funciona. Cuando quieres que pase rápido nunca pasa, mientras que cuando te gustaría que nunca pasara, vuela.

Suena el despertador a las 4:30h y desayuno suave porque los nervios estaban a tope Me dirijo al área box. Hay cola, somos poco más de 2.400 participantes, así que nos ponemos a charlar entre nosotros: cuántas ediciones lleva uno, cuántos años ha costado clasificarse, cuándo y dónde se calificaron… En fin, matamos el tiempo hablando de este Ironman!!.

Los voluntarios nos cuidan mucho y, después de 40 minutos de cola me marcan el 1.130 sobre los dos brazos. En este IM hay una diferencia con los otros: no tienes que llevar el dorsal en bicicleta. ¿Por qué? Por el fuerte viento.

A POR EL CAÑONAZO DE SALIDA

Pasado ya el ‘body mark" y ya en "box", me dirijo a mí bicicleta para verificar neumáticos (los dejé hinchados el día anterior) y dejo agua e isotónico. Después, otra vez cola para dejar la bolsa pre-competición con mis chanclas y me dirijo hacia la entrada de la primera transición: la natación. Vemos la salida de los "pro", y luego las "pro” y entramos en el agua a esperar nuestra salida, ahora sí, con los nervios a flor de piel. En el último momento, y tras haberlo probado durante mis días de aclimatación en Kona, decidí utilizar uno de esos trajes de segunda piel, a medio camino entre un trimono y un neopreno, que se han puesto de moda cuando este último está prohibido: la verdad dicha sea de paso es que me fue bien.

Durante la espera en el agua los nervios de todas las chicas se mascaban en el ambiente entre las dos gigantes boyas que delimitaban la línea de salida. Suena el disparo, más bien el cañonazo de salida, y comencé a nadar, como siempre, de lateral externa, para evitar muchos golpes. Aunque fui recibiendo de tanto en tanto alguno que otro, me sentí y nadé cómoda entre cientos de brazadas que agitaban con furia el océano y, en nada, me encontré junto a una de las muchas boyas magistralmente colocadas en línea recta. Así que me quede bien posicionada en el agua y decidí seguir el flujo de chicas que tenía alrededor. Destacar que perderse aquí era muy complicado porque, aunque en alguna ocasión las boyas no se ven bien por las olas, tienes tanta personas dirigiéndose en la misma dirección que no me preocupé en exceso de mirar si llevaba el rumbo correcto, aunque de vez en cuando comprobaba que iba bien tocando las boyas. La sensación de agobio o claustrofobia que a veces me invade en el agua con tanta gente no se produjo. Estaba nadando en el mundial, me repetí muchas veces, y disfruté de las agua de Kona, pensando en el privilegio de estar ahí. Fue emocionante!

Terminando la natación tuve la sensación de haber nadado tranquila pero bastante bien y me fui directa a los "boxs" para iniciar la transición al  ciclismo. Transición lenta debido a un tema de mujer que nos toca pasar una vez al mes, y porque me puse ya al salir de "box" las “zapas” de ciclismo sin caer que el recorrido era muy largo y resbaloso. Así que 6’ después salgo con la bicicleta. Los voluntarios fueron fantásticos, te ponían crema solar, te ayudaban a recoger tu material y ponerlo en tu bolsa… En fin, un cuidado y unos mimos increíbles que te ponen la piel de gallina cuando los recuerdas.

TRAS UNA TRANSICIÓN LENTA, A POR LA QUEEN KAAHUMANU

En la bici!

Saliendo del área del box me empapo del ambiente. Empiezo a rodar por "Ali i Drive" con público y viento ya de cara, cosa que me hizo suponer, como ya esperaba, que la sección de ciclismo sería larga y divertida. -no importa-, pensé, -será igual para todos-

Así que, con la emoción de estar tras 18 años donde quería volver a estar, empecé a sentirme muy feliz. Tras unos 15 km de falso llano subimos por "Alani" y pasamos a la "Queen Kaahumanu", por donde se desarrolla casi todo el recorrido. No sabiendo cómo había salido del agua, me animé viendo que en bici pasaba a otras mujeres. -Y que la aventura siga- pensaba. Me decía a mí misma de grabar en mi mente cada kilómetro, cada momento, cada paisaje, cada rincón de esta isla para llevarme en el corazón muchos recuerdos para compartir con la familia y los amigos y por qué no, futuros participantes de esta competición.

Normalmente utilizo el método de dividir la sección de ciclismo en seis tramos de 30 km. En esta ocasión fue pasando rápido hasta la subida de Hawi, es en esta población donde está el punto de retorno y comienzan los 90 Km de vuelta. El viento seguía soplando muy fuerte y los 30 km no llegaban nunca así que pase a pensar en tramos de sólo 10 km. En el km 140, pensé: -venga Ale, sólo te falta la distancia de Olímpico, tú puedes- . Me lo repetía una y otra vez, pero no avanzaba mucho. La parte positiva es que me pasaron muy pocas personas en bici así que yo seguía feliz y disfrutando.

HABLABA CON CADA PERSONA QUE ME HA AYUDADO

Pensaba en el discurso de Natasha Batman del 1998, cuando comentó que pidió a la isla y al viento de acogerla entre sus vientos y no luchar en su contra… Pensaba en eso, daba las gracias a la isla (Mahalo y Aloha) todo el tiempo para poder compartir con el viento y la isla estos últimos kilómetros de la sección de ciclismo. Fue bonito, fue intenso. Y como no, mi mente agradecía a cada uno de las personas que me han ayudado incondicionalmente a perseguir y conseguir cumplir mi sueño. Cada km pensaba: esto va por ti, querida/o…..y establecía una conversación con esta persona.

Así que al final pasaron los kilómetros y acercándome al final de la sección, la sensación de que tenía que haber comido más me invadió. Mi estómago, debido a la humedad y alta temperatura, no me pedía comida y me forcé a comer mi bocadillo de Nutella y tragar un gel, pero las barritas, que siempre son mis compañeras de entreno y competiciones, en esta ocasión no pude comerlas. Y eso lo empezaba a notar. Tenía una sensación de vacío. Pensé en Sables 2010 cuando tuve el golpe de calor y hice la etapa larga de 81 km solo con gominolas, sin comer y bebiendo muy poco. Pensaba que el poder de la mente puede superar cualquier obstáculo físico. La mente manda, me repetía y este IRONMAN será hasta la meta. El calor era tan fuerte y la humedad tan alta que, cosa que normalmente evito hacer, me tenía que mojar completamente desde la cabeza hasta los pies. La precaución de cambiar calcetines en transición (la segunda transición me quite las zapas de ciclismo para ir más rápida y se mojaron los calcetines con las alfombras mojadas) no duró más que 5 minutos, pero era necesario bajar la temperatura corporal.

EMPEZAR A CORRER CON UN VACÍO EN EL ESTÓMAGO

En carrera!

Ya en la última sección, la de "running", cogí un ritmo (por sensaciones) cómodo desde el principio y esperaba poder mantenerlo hasta el final. El vacío por no comer se notó  más y más a cada metro, me invadió una sensación de mareo y vomito.  mirar a los lados y había muchos participantes en estas misma condiciones vomitando pero yo seguía repitiendome que mi mente podía controlar mi estómago. Seguía con mi dedicatoria de cada km, ya sabéis que soy muy sentimental y que tengo aprecio a muchas personas, y me hace sentir bien, me da fuerzas y recibo mucha energía. Luchando contra el mareo pasé por unos kilómetros complicados. Desde "Queen K" hasta "Natural Energy Lab" no se llegaba nunca, es una recta con continuos subes y bajas, no veía la curva que marca la entrada al tramo denominado "Natural Energy Lab". Miraba hacía abajo y buscaba los avituallamientos intentando no pensar. Me decía que ya estaba por la mitad y que podía terminar este Ironman.

Dieciocho años atrás hice una marca de 11h21′ y confieso, me hubiese hecho muchísima ilusión poder batir ese tiempo (pensaba en la nueva bicicleta y la nueva tecnología) y fue mi único IM con un parcial en Maratón sobre las 4 h, así que otro objetivo era bajar de las 4 h corriendo. En fin, mi tiempo de soñado era poder terminar en 11h15′ con un maratón en 3h50′-55′. Seguía corriendo a sensaciones, sin reloj, y me daba cuenta que mi ritmo estaba bajando y a la vez luchaba contra las malas sensaciones de mareo y de dolores de estómago. -Tú puedes-, me repetía una y otra vez, -se lo debo a muchas personas, rendirse no es una opción-. Mientras corría me cruzaba con los otros participantes y me di cuenta de la cantidad enorme de mujeres que tenía por delante. Y no todas eran jóvenes y eso me animó un montón porque en el mundial están solo las mejores del mundo. Son cuarenta y dos Ironman en todo el mundo y aquí llegan solo las primeras dos de la categoría. Así que empecé a pensar en poder compartir está experiencia con las mejores del mundo y que, quizás, no será mi último mundial en Kona.

RECUPERADA CAMINO A META

Sí, a veces me siento ya mayor y en esta competición te das cuenta de que este deporte es de verdad una pasión de por vida, hay hombres y mujeres por encima de los 65 años que todavía tienen unas prestaciones atléticas impresionantes. Así que… ¿por qué no volver quizás con 48, 49 o hasta con  50 años?!? A por un tercer Kona. En fin, seguía corriendo o mejor dicho trotando y, por fin, llegó la curva del ‘Natural Energy Lab’, y con ella el sol empezó a bajar. Mi estómago acepto un trozo de plátano, que me sentó genial y, de golpe, volví a sentirme yo. Mentalmente ya estaba en el camino a la meta.

ENTRANDO EN META

Últimos 10 km y quería disfrutarlos y volar… Me animé, cambié radicalmente el ritmo y empecé a pasar gente que me animaba. Es increíble el espíritu de compañerismo que hay entre atletas, todos decían: ‘looking good’, ‘looking strong’ y cada vez me animaba a seguir más fuerte, tenía que disfrutar de la meta, del camino por ‘Ali’i Drive’. “Quiero vivir el momento al máximo”, me repetía. Voluntarios y espectadores te subían al cielo con sus voces de ánimo y a cada paso me sentía más fuerte. “Lo voy a conseguir”, pensaba, “cruzaré esa meta”. Seguía dedicando mis kilómetros a mis seres queridos y la sonrisa ya volvió a ser la expresión fija de mi cara. ‘Queen K’, de vuelta, fue una alegría y paso superrápido, la bajada de “Palani Road” la hice volando (pensaba para mis adentros, que no me entren calambres ahora) y la entrada final de Ali’i Drive hasta el arco de meta fue una apoteosis de felicidad y de sentimientos desencadenados imposible de describir.

Felicidad, éxtasis , amor, ilusión, emoción desencadenada… Cuando esperas tantos años un evento cómo este te creas un pensamiento, una fantasía que supera la realidad,y en mi caso la realidad supero cualquier pensamiento o fantasía. Ni en mis mejores expectativas soñaba disfrutar de Kona y de la carrera como lo he hecho, ha sido mucho más intenso de lo que me esperaba. Ahora sí que no olvidaré Kona jamás, ni su viento, ni su calor, su humedad y mucho menos a su gente . Esta isla transmite algo muy especial y creo que lo he aprendido a recibir. Seguiré viviendo y luchando para hacer realidad mis sueños y ayudar a otras personas a que los cumplan, porque este mes de octubre he demostrado que los sueños se hacen realidad si luchas por ellos; el sabor que te dejan es inmenso y merece la pena cualquier sacrificio para conseguirlos.

Al final fueron 11h 32’ 35” de un sueño hecho realidad: mi segundo Mundial Ironman en Kona Hawaii y 21ª clasificada de mi categoría de 98 mujeres y 279 clasificada absoluta de poco más de 900 mujeres.

Gracias a todos! 
Volveré. ALOHA HAWAII. MAHALO HAWAII


No hay comentarios:

Publicar un comentario